Simplemente Saer

Simplemente Saer

domingo, 19 de febrero de 2012

No componer poemas sino oraciones. De Roberto Bolaño

Escribir plegarias que musitarás
antes de escribir aquellos poemas
que creerás no haber escrito nunca.



Por Alguna Razón. De Joaquín Gianuzzi


Compré café, cigarrillos, fósforos.
Fumé, bebí 
y fiel a mi retórica particular
puse los pies sobre la mesa.
Cincuenta años y una certeza de condenado
Como casi todo el mundo fracasé sin hacer ruido;
Bostezando al caer la noche murmuré mis decepciones,
escupí mu sombra antes de ir a la cama.
Esta fue toda la respuesta que pude ofrecer al mundo
que reclamaba de mi un estilo que posiblemente no me
correspondía.
O puede ser que se trate de otra cosa. Quizás
hubo un proyecto distinto para mi
en alguna probable lotería
y mi número no salió.
Quizá nadie resuelva un destino estrictamente privado
Quizá la marea histórica lo resuelva por uno y por todos.
Me queda esto.
Una porción de vida que me cansó de antemano,
Un poema paralizado en mitad de camino
hacia una conclusión desconocida;
un resto de café en la taza
que por alguna razón 
nunca me atreví a apurar hasta el fondo.

sábado, 18 de febrero de 2012

Basuras al amanecer. De Joaquín Gianuzzi

Esta madrugada, en la calle
dominado por una especie
de curiosidad sociológica
hurgué con un palo en el mundo surrealista
de algunos tachos de basura.
Comprobé que las cosas no mueren sino que son asesinadas.
Vi ultrajados papeles, cascaras de fruta, vidrios
de color inédito, extraños y atormentados metales,
trapos, huesos, polvo, sustancias inexplicables
que rechazó la vida. Me llamó la atención
el torso de una muñeca con una mancha oscura,
una especie de muerte en un campo rosado.
Parece que la cultura consiste
en martirizar a fondo la materia y empujarla
a lo largo de un intestino implacable.
Hasta consuela pensar que ni el mismo excremento
puede ser obligado a abandonar el planeta.

Poética. De Joaquín Gianuzzi



La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.

Extracto de Mientras yo agonizo. William Faulkner

Pensaba cuántas veces las palabras se elevan erectas en una línea tenue, rápidas y anodinas, mientras los hechos se arrastran , terribles sobre la tierra; agarrándose tan bien que después de cierto tiempo las dos líneas están demasiado alejadas la una de la otra para que una misma persona pueda cabalgarlas.