Simplemente Saer

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sábado, 29 de marzo de 2014

Sobre el poema El General de Osvaldo Aguirre



Como la magdalena del cuento de La Mayor de Saer resultó ser el  poema El General de Osvaldo Aguirre, entre mates de una mañana de sábado.  La descripción de los paisajes de campo, la vida en el campo, cada elemento que compone ese escenario deviene  en personajes: los pomelos, las naranjas, el sulky, las vacas, las yeguas, el lucifer, el cachilo, las urracas, Francisco, Amanda … en un constante telón de lluvia y tormentas en su devenir.
En un momento el autor despliega una suerte de reflexión que no es tal sino afirmación de lo que este poema /magdalena viene contando, ese inter juego entre  singularidad y las constancias que parecieran preexistirnos pero sin embargo es algo así como la inmanencia de las cosas y su porosidad,  que Aguirre impecablemente en su poética afirma:
Pero cuando el decía
“General”, abriéndose
paso bajo los paraísos,
donde pisaba suelo
firme, también salía
fuera del tiempo,
su voz encontraba el eco
de otros Franciscos,
que habían llamado
a otros generales,
por la misma huella.

No era permeable
como la tierra
ni vivía las mudanzas
del sauce o la calandria:
la costumbre afirmaba
un lenguaje invariable
bautizaba “Francisco”
a los hombres,
“Rosa” a las mujeres,
“General” “Lucifer”
a los perros.
Apenas las palabras
para interpretar
los signos de la tierra
y del cielo y la conducta
de los animales, cosas
que nunca cambian,
para la pena y la alegría,
el trabajo y el descanso:
las palabras y los nombres
que abrían un camino
en el abandono de ir
por el mundo
y abrigaban un ser.

Lo campestre es abordado no desde una carga emotiva, “ni desde la oda. No hay un canto celebratorio o elegíaco a la naturaleza  campestre" como dice Ana Porrúa en la contratapa del libro. Por esto se vuelve interesante, porque se teje en los pequeños detalles y en  su anudamiento.

domingo, 16 de marzo de 2014

Morir abrazados


No te conozco
pero sé que voy a
abrazarte
en el último segundo

Un estrepitoso ruido
bajamos en el ascensor
mucho miedo
nos miramos

Apenas te conozco
y no sabía
que este lugar
iba a ser nuestro lugar

El último adiós
y no te veré más
y no veré  más a mis hijos
mi amor quedará
existiéndome

Y los jacarandá
del boulevard
crecerán sin
nosotros

Te dediqué sin
quererlo mi último
respiro, abrazo
y fin.






El narrador.-.John Berger

 Nunca he pensado que escribir sea una profesión. Es una actividad solitaria e independiente cuya práctica no confiere señorío. Por fortuna cualquiera puede hacerlo. Sea que escriba por motivos políticos o personales, tan pronto empiezo la escritura se vuelve una lucha por dar sentido a la experiencia. Toda profesión tiene límites a su competencia, pero tiene territorio propio. Escribir, como yo lo entiendo, no tiene territorio propio. El acto de escribir no es nada, excepto aproximarse a la experiencia de la que uno escribe. Así también, espero, leer un texto es un acto comparable de aproximación

(Extracto de El narrador)

martes, 4 de marzo de 2014

Regalos

Si, una lluvia de pajaritos de colores
para que lave esta realidad opaca
Quien pudiera en el dia de hoy
hacerme este regalo

¿Podria venir ese dia
en que te conocí
y nos dimos el primer
beso?

¿Y el día en que puse
por primera vez mi pie en el mar
O el último abrazo con mi padre
Una cena familiar?

Todo lo que nombré
no pará de llover
Llueve todo juntito
 
Un impermeable
para andar por la vida
También podría ser