Nunca he pensado que escribir sea una profesión.
Es una actividad solitaria e independiente cuya práctica no confiere
señorío. Por fortuna cualquiera puede hacerlo. Sea que escriba
por motivos políticos o personales, tan pronto empiezo la escritura
se vuelve una lucha por dar sentido a la experiencia. Toda profesión
tiene límites a su competencia, pero tiene territorio propio. Escribir,
como yo lo entiendo, no tiene territorio propio. El acto de escribir no
es nada, excepto aproximarse a la experiencia de la que uno escribe. Así
también, espero, leer un texto es un acto comparable de aproximación
(Extracto de El narrador)
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