(Como raíces,
como largas raíces ciegas, como invencibles
raíces, mis penas
sostienen duramente a mi corazón
Cada uno crea de las astillas que recibe la lengua a su manera con las reglas de su pasión -y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento. Juan José Saer - Poemas
Simplemente Saer
miércoles, 30 de mayo de 2012
HAI-KU Juan José Saer
El olor de las flores húmedas
carga de luz azul el viento de marzo
La belleza es la sombra de algo entrevisto y desconocido
carga de luz azul el viento de marzo
La belleza es la sombra de algo entrevisto y desconocido
HAI-KU. Juan José Saer
El otoño es de oro y de fuego
y un viento limpio viene del sur
No hay sin embargo para mí
una estación propicia.
Extraído de Papeles de trabajo. Borradores inéditos. Editorial Seix Barral
y un viento limpio viene del sur
No hay sin embargo para mí
una estación propicia.
Extraído de Papeles de trabajo. Borradores inéditos. Editorial Seix Barral
sábado, 12 de mayo de 2012
El encuentro. De Ezra Pound
Mientras ellos hablaban todo el tiempo de la nueva moral
ella me exploraba con sus ojos.
y cuando me levanté para marcharme
sus dedos fueron como el tejido
de una servilleta japonesa de papel.
ella me exploraba con sus ojos.
y cuando me levanté para marcharme
sus dedos fueron como el tejido
de una servilleta japonesa de papel.
jueves, 10 de mayo de 2012
Elegía de Juan José Saer
Otra vez ha llegado la noche,con pasos pesados
después de un largo crepúsculo.
Otra vez el cielo, la luz muriente, el árbol, la ventana, los libros.
No ha habido cambio en ti desde ayer;
la constante naturaleza, entre tanto ha llenado de tiernas hojas
frías,
una vez más, las ramas negras del algarrobo.
Fue un lento estallido en las auroras de octubre.
Su plenitud así como su nacimiento, te tomará de sorpresa y
juzgarás el mundo incomprensible.
Ay, otra vez, otra vez, la noche, y tú solo, sin entender todavía.
Día tras día buscas un nudo de claridad aunque haga arder tu
garganta.
Pero sobre cada mañana cae su propia noche, sombra virtual
en la luz misma.
¿Viste como otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados?
Su talle silencioso, expande la sombra,
otro atardecer interminable y fugitivo queda atrás,
oculto bajo el sudario del cielo y las minuciosas estrellas.
Otros cantan iluminados una canción cuyo sentido desconocen,
pero esa gracia te ha sido negada. Estás inmovil,
tu palabra girando locamente en el aire, desnuda de sentido,
y ciega para las ebrias mañanas y los destellos ardientes.
Otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados,
y el sol de la mañana no traerá nada
Ah, si supieras, si estuvieras seguro, si en algún
sol lejano ardiera ya la ciencia secreta,
la palabra de acero puro,
con qué amor amarías la noche plena,
cuánto soportarías el tiempo, las raíces;
cómo tu corazón, nudo solitario,
abrazaría las tempestades hasta hacerlas llorar
Octubre 20 de 1963
después de un largo crepúsculo.
Otra vez el cielo, la luz muriente, el árbol, la ventana, los libros.
No ha habido cambio en ti desde ayer;
la constante naturaleza, entre tanto ha llenado de tiernas hojas
frías,
una vez más, las ramas negras del algarrobo.
Fue un lento estallido en las auroras de octubre.
Su plenitud así como su nacimiento, te tomará de sorpresa y
juzgarás el mundo incomprensible.
Ay, otra vez, otra vez, la noche, y tú solo, sin entender todavía.
Día tras día buscas un nudo de claridad aunque haga arder tu
garganta.
Pero sobre cada mañana cae su propia noche, sombra virtual
en la luz misma.
¿Viste como otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados?
Su talle silencioso, expande la sombra,
otro atardecer interminable y fugitivo queda atrás,
oculto bajo el sudario del cielo y las minuciosas estrellas.
Otros cantan iluminados una canción cuyo sentido desconocen,
pero esa gracia te ha sido negada. Estás inmovil,
tu palabra girando locamente en el aire, desnuda de sentido,
y ciega para las ebrias mañanas y los destellos ardientes.
Otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados,
y el sol de la mañana no traerá nada
Ah, si supieras, si estuvieras seguro, si en algún
sol lejano ardiera ya la ciencia secreta,
la palabra de acero puro,
con qué amor amarías la noche plena,
cuánto soportarías el tiempo, las raíces;
cómo tu corazón, nudo solitario,
abrazaría las tempestades hasta hacerlas llorar
Octubre 20 de 1963
jueves, 3 de mayo de 2012
Vivir dos veces. Cristina Peri Rossi
Gracias Emma Gunst !!(Extraído: http://emmagunst.blogspot.com.ar/)
La memoria es una sobrevida.
Mientras me inclino para besarte
para acariciar tus senos
pienso en la sobrevida que me sobrevendrá
en tu memoria
viviré más allá de mis años
en el escorzo de tu cuello tan blanco
como la luz lunar
una noche, en Calella,
mes de agosto,
año dos mil seis,
Viviré más allá de mis años
en tu memoria de mujer nocturna
que mira desde el lecho
la ventana por donde una ciudad como un cuadro
de Richard Estes enciende y apaga sus luces
en medio de los carteles de Bancos y de Cajas
de autos y oficinas
Viviré más allá de mis años
en tu memoria
de mujer que al amarme se ama en mi amor
y recordarás el edredón de plumas
con el que cubrías tu desnudez
y la botella de agua caída en medio de los besos
y la luz del televisor mudo
que iluminaba blancamente nuestros cuerpos
oscureciéndolos a veces
como ojeras en medio de la piel
La memoria es una sobrevida
Mientras me inclino para besarte
sé que vivo dos veces
la vez de esta noche tibia de otoño
en la que te acaricio con las manos
con los dedos con el pensamiento y con la voz
y la sobrevida de tu memoria
donde nos amamos
más allá del tiempo
en medio de la ciudad iluminada
y silenciosa
que no duerme
porque estamos en vigilia
vigilia del goce
vigilia de amor.
La memoria es una sobrevida.
Mientras me inclino para besarte
para acariciar tus senos
pienso en la sobrevida que me sobrevendrá
en tu memoria
viviré más allá de mis años
en el escorzo de tu cuello tan blanco
como la luz lunar
una noche, en Calella,
mes de agosto,
año dos mil seis,
Viviré más allá de mis años
en tu memoria de mujer nocturna
que mira desde el lecho
la ventana por donde una ciudad como un cuadro
de Richard Estes enciende y apaga sus luces
en medio de los carteles de Bancos y de Cajas
de autos y oficinas
Viviré más allá de mis años
en tu memoria
de mujer que al amarme se ama en mi amor
y recordarás el edredón de plumas
con el que cubrías tu desnudez
y la botella de agua caída en medio de los besos
y la luz del televisor mudo
que iluminaba blancamente nuestros cuerpos
oscureciéndolos a veces
como ojeras en medio de la piel
La memoria es una sobrevida
Mientras me inclino para besarte
sé que vivo dos veces
la vez de esta noche tibia de otoño
en la que te acaricio con las manos
con los dedos con el pensamiento y con la voz
y la sobrevida de tu memoria
donde nos amamos
más allá del tiempo
en medio de la ciudad iluminada
y silenciosa
que no duerme
porque estamos en vigilia
vigilia del goce
vigilia de amor.
miércoles, 2 de mayo de 2012
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