Hay que ser realmente idiota{…}En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno
completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a
ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde
amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y
frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y
que todo va benissimo{…}.por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer
y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y
es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una
maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o
las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las
manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis,
y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al
teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes
extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado
antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los
momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo..
J. Cortázar- Hay que ser realmente idiota
Una idiota más
Imbécile musical
Si, así
Poco importa
Una imbécile musical escondida
En una nena que baila un tango
Y esa negrura bandoneón
La lleva a un universo liminar
Plagado de pequeños oxímoron
Donde la tristeza es alegría
Muerte renacer y
Así
Epifanías
La nena que fui
Con su negrura
Bandoneón
Baila un tango
Con su hijo
Y ese fueye
Faisán de la noche
Embrujo del tiempo
Resopla vientos
Atemporales
Esa nena escucha
Un tango
En esta mujer
Y Baila
Anoche bailamos
Un tango
O eso creí
Éramos 30
Eso parecía
Estábamos sentados
Y Bailábamos
Y la sala era una multitud
Cada uno con sus pequeños
Yoes
En un mar salado
Bailábamos
Como idiotas
Porque para bailar
Sentados
Hay que ser realmente
Idiotas
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