Simplemente Saer

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domingo, 6 de julio de 2014

Ingenuas reflexiones...

Muchas veces escribí sobre el tiempo, últimamente me encontré fascinada y extrañada por el paso del mismo. Confieso que su vertiginosidad ya no me asombra, eso de hacer balances en función del tiempo me parece sino banal de tinte economicista, qué es eso de poner por un lado los logros y lo que no. No, no me reconozco en ese tipo de reflexión  Me asombra en cambio lo vivido, este si es un punto en el que últimamanete me he detenido. Y justo casualmente vengo a encontrarme con que muchos cuentos fantásticos de los que he renegado, simplemente por el hecho de no dejarme arrasar por los mismos, toman como plafón la cuestión del tiempo. Y pienso en un cuento de Borges "El milagro secreto" que recién ahora pude leer, entendiéndose la lectura como esa operatoria de anudamiento que captura esos  instanten que engarzan con cierta complicidad del lector. La historia del cuento es la de un dramaturgo checo que lo van a fusilar por ser judío, y en ese instante en que van a matarlo, que apuntan los fusiles: el cierra los ojos piensa en esa obra que le gustaría hacer para finalizar su obra, sabe que le demandará tiempo. Piensa un año aproximadamente hasta que finaliza su obra y se siente profundamente feliz. Abre los ojos y en ese momento le disparan.Este tiempo que no es sinouna de las formas que toma el tiempo subjetivo, esa temporalidad lógica que arrasa contra toda idea del tiempo cronológico, eso que inauguró Freud como categoría para pensar al sujeto.
Esta vivencia del tiempo es inaudita en mi, tengo 43 años y creo haber vivido más, o la intensidad de los acontecimientos le dan una consistencia milenaria.

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