El año que pasó y casi en el entrante mi compañero y yo elegimos a Juanele para que viniera a nuestra biblioteca: las Obras Completas de Juan L.Ortiz.
Le busqué algún lugar en la misma que se sintiera al abrigo, como una suerte de cercanía afectiva con otros autores. Al que me lee quizá le parezca un rasgo loco, no se por qué tengo ese rasgo causal en el orden de la biblioteca, me pasa con algunos poetas. Eso no me pasa por ejemplo con lo que es filosofía o terrenos más ligados a la antropología o al psicoanálisis, aunque para ser exactos algo de esto también la impregna, Deleuze al lado de Guattari, Foucault por ahi cerca, y asi...pero más desinvestido de esta preocupación. Pero con los poetas me pasa otra cosa, por ejemplo: Faulkner está lado de Joyce, al lado de Faulkner Saer, y también Onetti con su Santa María disputó en algún momento su cercanía más próxima a Yoknapatawpha, ahora está al lado de Saer con el Litoral colgando de sus letras. Y cerca a Saer Di Benedetto, a quien éste admiraba, y llega Borges cerca de Bolaño y Pauls, luego viene casi de manera inexplicable, acá no opera este rasgo, Paco Urondo, Gelman, Bayer, y Walsh. Eso si, Cortázar tiene un lugar aparte, no sé si dicho lugar obedece a que le di un lugar especial en correlato al que tuvo en mi historia, o porque he percibido ciertos enfrentamientos hacia él, y preferí darle un espacio Otro. Lo que es literatura inglesa que no es mucha y norteamericana y francesa, que tampoco es mucha, tiene otro lugar, quizá podría haber ubicado a Alain Robbe-Grillet cerca de Saer, pero no sé si hubieran disfrutado ellos de tomarse unos vinos a la orilla del Río, o por ahí.
Y todo esto venía porque quería de alguna manera referenciar donde estaba Juanele en la bilbioteca, y de su bienvenida como así también de alguna manera intentar inscribir lo que pulsiona el hecho de colgarlo en el blog. Y como dice Malte Laurids Brigge en sus cuadernos:
Y todo esto venía porque quería de alguna manera referenciar donde estaba Juanele en la bilbioteca, y de su bienvenida como así también de alguna manera intentar inscribir lo que pulsiona el hecho de colgarlo en el blog. Y como dice Malte Laurids Brigge en sus cuadernos:
"Estoy sentado, leyendo a un poeta. Hay muchas personas en la sala, pero no se las oye. Están en sus libros. A veces se mueven entre las hojas, como hombres que duermen y se dan vuelta entre dos sueños. ... !Qué bueno es esto! Estoy sentado y tengo un poeta. Qué suerte! Quizá sean trescientos los que están en esta sala leyendo, pero es imposible que cada uno tenga un poeta.(Sabe Dios que será lo que leen!) .. En cambio que suerte la mía: yo, quizá el más miserable de estos lectores, yo, un extranjero, tengo un poeta. Aunque sea pobre. Aunque mi chaqueta, que llevo a diario, comience a estropearse por algunos sitios, aunque a mis zapatos se les pueda hacer este o aquel reproche".