Simplemente Saer

Simplemente Saer

miércoles, 17 de julio de 2013

Extracto del Entenado de Juan José Saer

Las paredes blancas, la luz de la vela que hace temblar, cada vez que se estremece, mi sombra en la pared, la ventana abierta a la madrugada silenciosa en la que lo único que se oye es el rasguido de la pluma y, de tanto en tanto, los crujidos de la silla, las piernas que, acalambradas se remueven debajo de la mesa, las hojas que voy llevando con mi escritura lenta y que van a encimarse con las ya escritas, produciendo un chasquido particular que resuena en la pieza vacía-contra ese muro espeso que viene a chocar, si no es entresueño rápido y frágil después de la cena , lo vivido-. Si lo que manda, periódica, la memoria, logra agrietar este espesor, una vez que lo que se ha filtrado va a depositarse, como escoria, en la hoja, la persistencia espesa del presente se recompone y se vuelve otra vez muda y lisa, como si ninguna imagen venida de otros parajes la hubiese atravesado.

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