Abril trae otra vez
un sol de oro.
Locamente bailo al ritmo de la mañana
Cada uno crea de las astillas que recibe la lengua a su manera con las reglas de su pasión -y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento. Juan José Saer - Poemas
Simplemente Saer
miércoles, 30 de mayo de 2012
HAI-KU Juan José Saer
El olor de las flores húmedas
carga de luz azul el viento de marzo
La belleza es la sombra de algo entrevisto y desconocido
carga de luz azul el viento de marzo
La belleza es la sombra de algo entrevisto y desconocido
HAI-KU. Juan José Saer
El otoño es de oro y de fuego
y un viento limpio viene del sur
No hay sin embargo para mí
una estación propicia.
Extraído de Papeles de trabajo. Borradores inéditos. Editorial Seix Barral
y un viento limpio viene del sur
No hay sin embargo para mí
una estación propicia.
Extraído de Papeles de trabajo. Borradores inéditos. Editorial Seix Barral
sábado, 12 de mayo de 2012
El encuentro. De Ezra Pound
Mientras ellos hablaban todo el tiempo de la nueva moral
ella me exploraba con sus ojos.
y cuando me levanté para marcharme
sus dedos fueron como el tejido
de una servilleta japonesa de papel.
ella me exploraba con sus ojos.
y cuando me levanté para marcharme
sus dedos fueron como el tejido
de una servilleta japonesa de papel.
jueves, 10 de mayo de 2012
Elegía de Juan José Saer
Otra vez ha llegado la noche,con pasos pesados
después de un largo crepúsculo.
Otra vez el cielo, la luz muriente, el árbol, la ventana, los libros.
No ha habido cambio en ti desde ayer;
la constante naturaleza, entre tanto ha llenado de tiernas hojas
frías,
una vez más, las ramas negras del algarrobo.
Fue un lento estallido en las auroras de octubre.
Su plenitud así como su nacimiento, te tomará de sorpresa y
juzgarás el mundo incomprensible.
Ay, otra vez, otra vez, la noche, y tú solo, sin entender todavía.
Día tras día buscas un nudo de claridad aunque haga arder tu
garganta.
Pero sobre cada mañana cae su propia noche, sombra virtual
en la luz misma.
¿Viste como otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados?
Su talle silencioso, expande la sombra,
otro atardecer interminable y fugitivo queda atrás,
oculto bajo el sudario del cielo y las minuciosas estrellas.
Otros cantan iluminados una canción cuyo sentido desconocen,
pero esa gracia te ha sido negada. Estás inmovil,
tu palabra girando locamente en el aire, desnuda de sentido,
y ciega para las ebrias mañanas y los destellos ardientes.
Otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados,
y el sol de la mañana no traerá nada
Ah, si supieras, si estuvieras seguro, si en algún
sol lejano ardiera ya la ciencia secreta,
la palabra de acero puro,
con qué amor amarías la noche plena,
cuánto soportarías el tiempo, las raíces;
cómo tu corazón, nudo solitario,
abrazaría las tempestades hasta hacerlas llorar
Octubre 20 de 1963
después de un largo crepúsculo.
Otra vez el cielo, la luz muriente, el árbol, la ventana, los libros.
No ha habido cambio en ti desde ayer;
la constante naturaleza, entre tanto ha llenado de tiernas hojas
frías,
una vez más, las ramas negras del algarrobo.
Fue un lento estallido en las auroras de octubre.
Su plenitud así como su nacimiento, te tomará de sorpresa y
juzgarás el mundo incomprensible.
Ay, otra vez, otra vez, la noche, y tú solo, sin entender todavía.
Día tras día buscas un nudo de claridad aunque haga arder tu
garganta.
Pero sobre cada mañana cae su propia noche, sombra virtual
en la luz misma.
¿Viste como otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados?
Su talle silencioso, expande la sombra,
otro atardecer interminable y fugitivo queda atrás,
oculto bajo el sudario del cielo y las minuciosas estrellas.
Otros cantan iluminados una canción cuyo sentido desconocen,
pero esa gracia te ha sido negada. Estás inmovil,
tu palabra girando locamente en el aire, desnuda de sentido,
y ciega para las ebrias mañanas y los destellos ardientes.
Otra vez ha llegado la noche, con pasos pesados,
y el sol de la mañana no traerá nada
Ah, si supieras, si estuvieras seguro, si en algún
sol lejano ardiera ya la ciencia secreta,
la palabra de acero puro,
con qué amor amarías la noche plena,
cuánto soportarías el tiempo, las raíces;
cómo tu corazón, nudo solitario,
abrazaría las tempestades hasta hacerlas llorar
Octubre 20 de 1963
jueves, 3 de mayo de 2012
Vivir dos veces. Cristina Peri Rossi
Gracias Emma Gunst !!(Extraído: http://emmagunst.blogspot.com.ar/)
La memoria es una sobrevida.
Mientras me inclino para besarte
para acariciar tus senos
pienso en la sobrevida que me sobrevendrá
en tu memoria
viviré más allá de mis años
en el escorzo de tu cuello tan blanco
como la luz lunar
una noche, en Calella,
mes de agosto,
año dos mil seis,
Viviré más allá de mis años
en tu memoria de mujer nocturna
que mira desde el lecho
la ventana por donde una ciudad como un cuadro
de Richard Estes enciende y apaga sus luces
en medio de los carteles de Bancos y de Cajas
de autos y oficinas
Viviré más allá de mis años
en tu memoria
de mujer que al amarme se ama en mi amor
y recordarás el edredón de plumas
con el que cubrías tu desnudez
y la botella de agua caída en medio de los besos
y la luz del televisor mudo
que iluminaba blancamente nuestros cuerpos
oscureciéndolos a veces
como ojeras en medio de la piel
La memoria es una sobrevida
Mientras me inclino para besarte
sé que vivo dos veces
la vez de esta noche tibia de otoño
en la que te acaricio con las manos
con los dedos con el pensamiento y con la voz
y la sobrevida de tu memoria
donde nos amamos
más allá del tiempo
en medio de la ciudad iluminada
y silenciosa
que no duerme
porque estamos en vigilia
vigilia del goce
vigilia de amor.
La memoria es una sobrevida.
Mientras me inclino para besarte
para acariciar tus senos
pienso en la sobrevida que me sobrevendrá
en tu memoria
viviré más allá de mis años
en el escorzo de tu cuello tan blanco
como la luz lunar
una noche, en Calella,
mes de agosto,
año dos mil seis,
Viviré más allá de mis años
en tu memoria de mujer nocturna
que mira desde el lecho
la ventana por donde una ciudad como un cuadro
de Richard Estes enciende y apaga sus luces
en medio de los carteles de Bancos y de Cajas
de autos y oficinas
Viviré más allá de mis años
en tu memoria
de mujer que al amarme se ama en mi amor
y recordarás el edredón de plumas
con el que cubrías tu desnudez
y la botella de agua caída en medio de los besos
y la luz del televisor mudo
que iluminaba blancamente nuestros cuerpos
oscureciéndolos a veces
como ojeras en medio de la piel
La memoria es una sobrevida
Mientras me inclino para besarte
sé que vivo dos veces
la vez de esta noche tibia de otoño
en la que te acaricio con las manos
con los dedos con el pensamiento y con la voz
y la sobrevida de tu memoria
donde nos amamos
más allá del tiempo
en medio de la ciudad iluminada
y silenciosa
que no duerme
porque estamos en vigilia
vigilia del goce
vigilia de amor.
miércoles, 2 de mayo de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
Tu lejano corazón. De Roberto Bolaño
No me siento seguro
En niguna parte.
La aventura no termina.
Tus ojos brillan en todos los rincones.
No me siento seguro
En las palabras
Ni en los espejos.
La aventura no termina jamás
Y tus ojos me buscan.
En niguna parte.
La aventura no termina.
Tus ojos brillan en todos los rincones.
No me siento seguro
En las palabras
Ni en los espejos.
La aventura no termina jamás
Y tus ojos me buscan.
La victoria. Roberto Bolaño
En ningún lugar puedes estar seguro
Has revisado tus posibilidades y ahora
Estás en el vacío esperando un golpe de suerte
Docel stil nuovo de la frialdad, así
No llegará tu cuerpo real a ninguna parte
Pero tu sombra acorazada acaso huya
Ahora tus posibilidades se llaman ninguna
Pues ya no te ufanas de haber conocido el peligro
ni un golpe de suerte encenderá esta lámpara
Estás en el secreto de la poesía
Y ya en ningún lugar puedes estar seguro
Ni en las palabras ni en la aventura
Detrás de tu promesa se esconde la Promesa
Un niño volverá a recorrer las guerras
En el reflejo de tu frialdad imaginaria
Bienamado hasta por el peligro, llegó
Tu instante de vacío absoluto mira allí
Entre los árboles tu sombra levanta un cadáver
Has revisado tus posibilidades y ahora
Estás en el vacío esperando un golpe de suerte
Docel stil nuovo de la frialdad, así
No llegará tu cuerpo real a ninguna parte
Pero tu sombra acorazada acaso huya
Ahora tus posibilidades se llaman ninguna
Pues ya no te ufanas de haber conocido el peligro
ni un golpe de suerte encenderá esta lámpara
Estás en el secreto de la poesía
Y ya en ningún lugar puedes estar seguro
Ni en las palabras ni en la aventura
Detrás de tu promesa se esconde la Promesa
Un niño volverá a recorrer las guerras
En el reflejo de tu frialdad imaginaria
Bienamado hasta por el peligro, llegó
Tu instante de vacío absoluto mira allí
Entre los árboles tu sombra levanta un cadáver
Décimotercera poesía vertical(1993). Roberto Juarróz
2
Todo comienza en otra parte
No importa que algunas cosas
estén todavía aquí
y hasta caben aquí:
aquí no empieza nada.
Por eso esta palabra, este silencio,
esta mesa, este florero, tus pasos,
en rigor no estuvieron nunca aquí.
Todo está siempre en otra parte:
allí donde comienza
5
Si pudiéramos dibujar los pensamientos
como una rama se dibuja contra el cielo,
tal vez algo viniera a posarse sobre ellos
como un pájaro en la rama.
Arrastramos un error de sustancia:
debimos ser la materia más concreta
en la palpable red que nos envuelve.
Y para soportar nuestra carencia
dibujamos estas imágenes errantes
como ramas contra el cielo.
Todo comienza en otra parte
No importa que algunas cosas
estén todavía aquí
y hasta caben aquí:
aquí no empieza nada.
Por eso esta palabra, este silencio,
esta mesa, este florero, tus pasos,
en rigor no estuvieron nunca aquí.
Todo está siempre en otra parte:
allí donde comienza
5
Si pudiéramos dibujar los pensamientos
como una rama se dibuja contra el cielo,
tal vez algo viniera a posarse sobre ellos
como un pájaro en la rama.
Arrastramos un error de sustancia:
debimos ser la materia más concreta
en la palpable red que nos envuelve.
Y para soportar nuestra carencia
dibujamos estas imágenes errantes
como ramas contra el cielo.
sábado, 10 de marzo de 2012
Más poemas de dibaxu de Juan Gelman
XXVIII
¿cómo te llamas?/
soy un ciego sentado
en el atrio de mi deseo/
mendigo tiempo/
río de pena/
lloro de alegría/
¿qué palabra te dirá?/
¿qué nombre te dirá?/
XXIX
no están muertos los pájaros
de nuestros besos/
están muertos los besos/
los pájaros vuelan en el verde olvidar/
pondré mi espanto lejos/
debajo del pasado/
que arde
callado como el sol/
¿cómo te llamas?/
soy un ciego sentado
en el atrio de mi deseo/
mendigo tiempo/
río de pena/
lloro de alegría/
¿qué palabra te dirá?/
¿qué nombre te dirá?/
XXIX
no están muertos los pájaros
de nuestros besos/
están muertos los besos/
los pájaros vuelan en el verde olvidar/
pondré mi espanto lejos/
debajo del pasado/
que arde
callado como el sol/
sábado, 3 de marzo de 2012
Algunos poemas de dibaxu de Juan Gelman
XI
Partiendo de tu lado
descubro
el nuevo mundo
de tu lado/
tus islas como lámparas
con una oscuridad/
yendo/viniendo/
en el tiempo/
en tu voz
el mar cae
dolorido
de mi/
XII
lo que me diste
es la palabra que tiembla
en la mano del tiempo
abierta para beber/
callada
está la casa
donde nos besamos
adentro del sol/
Partiendo de tu lado
descubro
el nuevo mundo
de tu lado/
tus islas como lámparas
con una oscuridad/
yendo/viniendo/
en el tiempo/
en tu voz
el mar cae
dolorido
de mi/
XII
lo que me diste
es la palabra que tiembla
en la mano del tiempo
abierta para beber/
callada
está la casa
donde nos besamos
adentro del sol/
domingo, 19 de febrero de 2012
No componer poemas sino oraciones. De Roberto Bolaño
Escribir plegarias que musitarás
antes de escribir aquellos poemas
antes de escribir aquellos poemas
que creerás no haber escrito nunca.
Etiquetas:
Roberto Bolaño. La Universidad desconocida.
Por Alguna Razón. De Joaquín Gianuzzi
Compré café, cigarrillos, fósforos.
Fumé, bebí
y fiel a mi retórica particular
puse los pies sobre la mesa.
Cincuenta años y una certeza de condenado
Como casi todo el mundo fracasé sin hacer ruido;
Bostezando al caer la noche murmuré mis decepciones,
escupí mu sombra antes de ir a la cama.
Esta fue toda la respuesta que pude ofrecer al mundo
que reclamaba de mi un estilo que posiblemente no me
correspondía.
O puede ser que se trate de otra cosa. Quizás
hubo un proyecto distinto para mi
en alguna probable lotería
y mi número no salió.
Quizá nadie resuelva un destino estrictamente privado
Quizá la marea histórica lo resuelva por uno y por todos.
Me queda esto.
Una porción de vida que me cansó de antemano,
Un poema paralizado en mitad de camino
hacia una conclusión desconocida;
un resto de café en la taza
que por alguna razón
nunca me atreví a apurar hasta el fondo.
sábado, 18 de febrero de 2012
Basuras al amanecer. De Joaquín Gianuzzi
Esta madrugada, en la calle
dominado por una especie
de curiosidad sociológica
hurgué con un palo en el mundo surrealista
de algunos tachos de basura.
Comprobé que las cosas no mueren sino que son asesinadas.
Vi ultrajados papeles, cascaras de fruta, vidrios
de color inédito, extraños y atormentados metales,
trapos, huesos, polvo, sustancias inexplicables
que rechazó la vida. Me llamó la atención
el torso de una muñeca con una mancha oscura,
una especie de muerte en un campo rosado.
Parece que la cultura consiste
en martirizar a fondo la materia y empujarla
a lo largo de un intestino implacable.
Hasta consuela pensar que ni el mismo excremento
puede ser obligado a abandonar el planeta.
Poética. De Joaquín Gianuzzi
La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.
Extracto de Mientras yo agonizo. William Faulkner
Pensaba cuántas veces las palabras se elevan erectas en una línea tenue, rápidas y anodinas, mientras los hechos se arrastran , terribles sobre la tierra; agarrándose tan bien que después de cierto tiempo las dos líneas están demasiado alejadas la una de la otra para que una misma persona pueda cabalgarlas.
Etiquetas:
William Faulkner ; Mientras yo agonizo
martes, 10 de enero de 2012
La caída
De Beatriz Vignoli
LA CAÍDA
...
Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.Ver más
LA CAÍDA
...
Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.Ver más
jueves, 5 de enero de 2012
Árboles. De Roberto Bolaño
Me observan en silencio
mientras escribo Y las copas
están llenas de pájaros, ratas, ... culebras, gusanos
y mi cabeza
está llena de miedo
y planes
de llanuras por venir
La noche de Tanabata. De Susana Villalba
Es la noche
de Tanabata
pero yo no sé dónde está
la orilla del río
del cielo.
Ni el cielo
lo dice.
No sé cuál es el puente
que nos une
y nos separa.
Yo no sé qué pasó,
la vida no es un lugar
seguro.
No hay ceremonias,
los amantes unidos
por un hilo de plata.
Sueño con calles
en las que estás caminando
mientras sueño,
al despertar es tarde.
Yo no sé qué hacer,
el amor es animal.
El camino terminaba
en un acantilado.
Iba un loco
en un coche policial,
feliz de andar en auto,
sentí miedo del dolor,
de la química,
de las palabras que se quiebran
de pronto.
Fuera de mí,
fuera de mi casa,
fuera de todo lo que te ofrecí
voy.
Pero vuelvo, no creas
que pedía más
que la intensidad del azul
ante el naranja.
Yo no sé qué pensar,
para qué
si no quiero entender,
si no hay razones
a veces.
No sé si creer otra vez
en signos que no sé leer
en el río del cielo.
No sé si buscar el puente,
quizá nunca lo hubo.
No sé qué decir,
acaso te convoco sin saber
adónde.
No importa,
haré una ceremonia incorrecta
mirando la luna.
Pregunto a tu parte oscura
si es cierto
que desayunamos juntos.
El tiempo pasa,
no hay aniversarios.
La vida gira
bruscamente,
yo no vi la señal.
Ya no sé si es mejor
perder lo que se debe
para encontrar,
antes me dije estas cosas
pero estoy cansada.
¿No hay nada que decir?
No hay nada que hacer
para desanudar las almas que se aferran
a otras almas anudadas
a otras almas.
¿No hay parte en el amor
que guarde algún recuerdo?
de la luz
sobre la contingencia.
Acaso es un torrente
continuo
y precisamente
por eso.
Ya no sé quién sos.
No pudimos despedirnos
de los muertos.
Así sin inhumar
el cuerpo de este amor
enterrará el próximo amor.
Como fui yo el cordero
bajo el mismo puñal
que habías recibido.
Ahora soy quien pregunta
al río:
el amor es un torrente
continuo
pero estamos fijos en el horror
de no permanecer.
Hasta el fuego
necesita adherencia,
sólo la noche existe
aunque nadie la mire.
Acaso el puente para dejar
en claro:
cada uno ocupa un sitio
diferente.
No era necesario,
siempre estamos solos,
siempre está a la vista.
No te pedía el alma
por un pacto,
ya no hay pactos,
“es la estrategia del demonio
hacer creer que ya no existe”.
Ya no sé si creer
en las palabras,
es la noche de Tanabata
y no lo sabés,
no leímos los mismos libros.
No sé el lugar
que no conozco,
no hay corazón tan sabio
ni vocación de tenerlo
ni quien
indique el camino.
No hay caminos,
es el momento para inventar
liturgias,
construir un gesto,
un filme o un río
para los separados eternamente.
Eternamente despidiéndose
de sí mismos.
Reconstruirse en el dolor
es otro dolor:
que lo desee
no hará que exista.
Preparo café,
ya no puedo sentir más frío
por hoy,
por este año.
Todo ha sido
una actuación en el vacío,
algo se quiebra
para instaurar.
En todo viaje, la ausencia
o volver,
se mueve el paisaje.
De todos modos el río
está cegado aquí,
tiene una sola orilla
y cada vez
se es más inteligente.
Quiero decir más triste.
Ahora sé
que está cayendo la noche
de Tanabata
como una noche
más.
de Tanabata
pero yo no sé dónde está
la orilla del río
del cielo.
Ni el cielo
lo dice.
No sé cuál es el puente
que nos une
y nos separa.
Yo no sé qué pasó,
la vida no es un lugar
seguro.
No hay ceremonias,
los amantes unidos
por un hilo de plata.
Sueño con calles
en las que estás caminando
mientras sueño,
al despertar es tarde.
Yo no sé qué hacer,
el amor es animal.
El camino terminaba
en un acantilado.
Iba un loco
en un coche policial,
feliz de andar en auto,
sentí miedo del dolor,
de la química,
de las palabras que se quiebran
de pronto.
Fuera de mí,
fuera de mi casa,
fuera de todo lo que te ofrecí
voy.
Pero vuelvo, no creas
que pedía más
que la intensidad del azul
ante el naranja.
Yo no sé qué pensar,
para qué
si no quiero entender,
si no hay razones
a veces.
No sé si creer otra vez
en signos que no sé leer
en el río del cielo.
No sé si buscar el puente,
quizá nunca lo hubo.
No sé qué decir,
acaso te convoco sin saber
adónde.
No importa,
haré una ceremonia incorrecta
mirando la luna.
Pregunto a tu parte oscura
si es cierto
que desayunamos juntos.
El tiempo pasa,
no hay aniversarios.
La vida gira
bruscamente,
yo no vi la señal.
Ya no sé si es mejor
perder lo que se debe
para encontrar,
antes me dije estas cosas
pero estoy cansada.
¿No hay nada que decir?
No hay nada que hacer
para desanudar las almas que se aferran
a otras almas anudadas
a otras almas.
¿No hay parte en el amor
que guarde algún recuerdo?
de la luz
sobre la contingencia.
Acaso es un torrente
continuo
y precisamente
por eso.
Ya no sé quién sos.
No pudimos despedirnos
de los muertos.
Así sin inhumar
el cuerpo de este amor
enterrará el próximo amor.
Como fui yo el cordero
bajo el mismo puñal
que habías recibido.
Ahora soy quien pregunta
al río:
el amor es un torrente
continuo
pero estamos fijos en el horror
de no permanecer.
Hasta el fuego
necesita adherencia,
sólo la noche existe
aunque nadie la mire.
Acaso el puente para dejar
en claro:
cada uno ocupa un sitio
diferente.
No era necesario,
siempre estamos solos,
siempre está a la vista.
No te pedía el alma
por un pacto,
ya no hay pactos,
“es la estrategia del demonio
hacer creer que ya no existe”.
Ya no sé si creer
en las palabras,
es la noche de Tanabata
y no lo sabés,
no leímos los mismos libros.
No sé el lugar
que no conozco,
no hay corazón tan sabio
ni vocación de tenerlo
ni quien
indique el camino.
No hay caminos,
es el momento para inventar
liturgias,
construir un gesto,
un filme o un río
para los separados eternamente.
Eternamente despidiéndose
de sí mismos.
Reconstruirse en el dolor
es otro dolor:
que lo desee
no hará que exista.
Preparo café,
ya no puedo sentir más frío
por hoy,
por este año.
Todo ha sido
una actuación en el vacío,
algo se quiebra
para instaurar.
En todo viaje, la ausencia
o volver,
se mueve el paisaje.
De todos modos el río
está cegado aquí,
tiene una sola orilla
y cada vez
se es más inteligente.
Quiero decir más triste.
Ahora sé
que está cayendo la noche
de Tanabata
como una noche
más.
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Libro Matar a un animal. Susana Villalba
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