Simplemente Saer

Simplemente Saer

sábado, 10 de agosto de 2013

Jack Kerouac, On the Road

Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Ahhh!

sábado, 3 de agosto de 2013

Encuentro con Juan José Saer



Como una cita programada, me dirijo a mi biblioteca y voy al encuentro de Cicatrices de Juan José Saer. Un tanto sabiendo a donde quiero ir, como al encuentro de un amante, busco el lugar a donde quiero llegar. Ese lugar, pasaje, es un encuentro y sin querer advierto que cada vez que escribo en este blog el extracto de un libro, es como dar cuenta de estos encuentros en donde algo de mi intimidad hace guiño, complicidad, lazo con la escritura.

Y acá estoy con C(c)icatrices en mis manos, releyendo un pasaje de esta potente novela y encuentro un dibujo (un sillón y un gato) que hice en el año 2004 de la casa del que era mi novio en ese entonces . El encuentro se interrumpe, luego retomo esa lectura y entiendo el por que fui ahí, escribí un poema que de alguna manera me llevaba a esa imagen.

Leo, me gusta mucho leer, dice Larrosa: "Se lee para sentirse leer, para sentirse leyendo, para sentirse vivo leyendo. Se lee para tocar, por un instante y como una sorpresa, el centro vivo de la vida, o su afuera imposible".

Escribo este extracto para compartir vida, lo inasible de la vida....



"La ciudad era un cementerio, y salvo las luces débiles de las esquinas, el resto estaba enterrado en la oscuridad. Cuando me puse a cruzar una esquina en diagonal, bajo la luz que dejaba ver las masas blanquecinas de la llovizna suspendidas en el aire, vi venir una figura humana en mi dirección.Fue emergiendo lentamente de la oscuridad, y al principio apareció borrosa por la llovizna, pero después fue haciéndose más nítida. Era un hombre joven, vestido con un impermeable que me resultó familiar. Era igual al mío. Venía tan derecho hacia mí que nos detuvimos a medio metro de distancia, exactamente bajo el foco de la esquina.Traté de no mirarle la cara, porqué me pareció saber de antemano de quién se trataba.Por fin alcé la cabeza y clavé la mirada en su rostro. Vi mi propio rostro. Era tan idéntico a mi que dudé de estar yo mismo allí, frente a él, rodeando con mi carne y mis huesos el resplandor débil de la mirada que estaba clavando en él. Nunca nuestros círculos se habían mezclado tanto, y comprendí que no había temor que él estuviese viviendo una vida que a mí me estaba prohibida, una vida más rica y más elevada. Cualquiera hubiese sido su círculo, el espacio a él destinado a través del cual su conciencia pasaba como una luz errabunda y titilante, no difería tanto del mío como para impedirle llegar a un punto en el cual no podía alzar a la llovizna de mayo más que una cara empavorecida, llena de esas cicatrices tempranas que dejan las primeras heridas de la comprensión y la extrañeza."

miércoles, 24 de julio de 2013

Maurice Blanchot (Extracto del libro El espacio literario)

El poema parece ligado a una palabra que no puede interrumpirse porque no habla; es. La palabra no comienza nunca, pero siempre dice otra vez, y siempre vuelve a comenzar.
El poeta es el que escuchó esa palabra, el que se convirtió en su mediador, el que le impuso silencio pronunciándola.
La obra sólo es obra cuando se convierte en la intimidad abierta de alguien que la escribe y de alguien que la lee, el espacio violentamente desplegado por el enfrentamiento neutro del poder de decir y del poder de oír.

miércoles, 17 de julio de 2013

Extracto del Entenado de Juan José Saer

Las paredes blancas, la luz de la vela que hace temblar, cada vez que se estremece, mi sombra en la pared, la ventana abierta a la madrugada silenciosa en la que lo único que se oye es el rasguido de la pluma y, de tanto en tanto, los crujidos de la silla, las piernas que, acalambradas se remueven debajo de la mesa, las hojas que voy llevando con mi escritura lenta y que van a encimarse con las ya escritas, produciendo un chasquido particular que resuena en la pieza vacía-contra ese muro espeso que viene a chocar, si no es entresueño rápido y frágil después de la cena , lo vivido-. Si lo que manda, periódica, la memoria, logra agrietar este espesor, una vez que lo que se ha filtrado va a depositarse, como escoria, en la hoja, la persistencia espesa del presente se recompone y se vuelve otra vez muda y lisa, como si ninguna imagen venida de otros parajes la hubiese atravesado.

jueves, 27 de junio de 2013

Para que vinieras
me convertí
En una militante
del sexo

domingo, 16 de junio de 2013

Una literatura adolescente

Se me ha ocurrido  pensar en que existen ciertas escrituras adolescentes, o bien podrían  encuadrase en lo que podríamos llamar: La  Literatura adolescente. Ella  podría contener las diferentes escrituras que asumiendo formas poéticas diversas no podrían despegarse de sus modelos, en esa búsqueda del estilo propio. Podríamos pensar  que se trata de una transición, sin embargo asistimos a  cierta cronicidad. Confieso que se me ocurrió pensar en que adolescente no sería el término porque lo que justamente veía era que no podían despegarse del Padre devenido espejo donde mirar su estilo. Pero lo que he me parecido más bien es que hay intentos infructuosos de despegarse de esos Otros, tal cual ocurre en la adolescencia. Esa literatura es como una perpetuidad adolescente en esa búsqueda del estilo propio.

domingo, 2 de junio de 2013

Credo

Desconfío de los moldes
de las palabras mil
veces dichas
en eso que llaman
amor

Creo en eso
que se teje
en las palabras
que se paren
como por
primera vez

Creo sólo en
los artilugios del lenguaje
en que nos miramos
y reconocemos

Creo en el brebaje
inciático que nos
unió, sí, como
Tristán e Isolda

Desconfío de
todos estos años
que pasaron
Extrañeza

Creo en lo que
vendrá
o vino....






lunes, 20 de mayo de 2013

Otoño

Caen hojas
del árbol
del membrillo
En el patio
de mi casa

Caen recuerdos
en pleno
otoñeo de
mi alma


La nieve
cayó así
y yo quería
parirme en soles


En el campo del
olvido
me encontré
niña

Hice un
collage de
recuerdos
y me dormí


Desperté
madre
30 años
a mi lado esa
niña y en
nuestros brazos
Juan






sábado, 18 de mayo de 2013

Actualidad

Llegar a casa
Ni intentar prender
la tv
Ni abrir el Facebook


Saber de oráculo:
El sentido
no esta ahí



En que momento
sucedió
Así sin darme cuenta
que los sentidos
son instantes


Agujero
lazada y algo
Como un sentido
por venir

En la lucha de
Nicanor y
Cecilia
En Juan y sus gestos
que condensan
el mundo


Sobrepoblación
de sinsentido
Escribir
otro sentido

La soledad
un sentido
inédito

Los poetas
por encargo
el puro sin sentido

La mostración
La soberbia
La deslealtad
del que se lame
la herida
y escupe al mundo

Un triste sinsentido


Estos versos que
hacen el amor
con el papel
y gritan

Acá bajito
Entre soles
negros y
nieve









domingo, 5 de mayo de 2013

Y un día supe

que allí donde

se cristalizaba

 todo mi ser

era mi

Talón de Aquiles


Subversión anatómica

Soy talón

Dialéctica del que

pisa y es pisado



Paradoja

Me olvidé de

pisar





Resisto esta

verdad

como tantas



Encuentro callos

en mi cuerpo

de larga data

Recién los palpo



¿Cómo es posible

que el lugar

donde resistía

fuera mi debilidad?


Me quedo

con la amabilidad

de lo posible

y con vos










jueves, 25 de abril de 2013

Autobiografía. Leopolodo María Panero



      Desde hace tiempo tengo una mujer, llamada orujo, llamada cazalla. Los alcohólicos necesitamos compañía, pero la bebida nos deja solos. Solos con el amanecer, y con lo que yo he llamado en mis poemas "la jauría atroz de los recuerdos": recuerdos de interminables torpezas, de desastres, de gestos que sólo el alcohol nos hace ejecutar.

       Ahora bien, la locura es no sé si una muerte en vida o un renacimiento. En cualquiera de los casos es un proceso humano y no marciano. Y la psiquiatría es la consideración no humana de lo humano.

       Por el contrario, la literatura moderna es un texto sin nadie, un texto no-humano, pero un texto humano en su proceso de circulación social. Y escribir, ser otro hombre es todo lo que se puede —y ni siquiera eso— en un manicomio, donde se castiga hasta la menor irregularidad, hasta tener pajaritos en la celda, como el hombre de Alcatraz. La carrera moral del enfermo mental, como dijera Erving Goffman, es adelgazar hasta ser sólo un texto de antipsiquiatría y, hablando de paranoia, una maquinaria de tragar veneno.

       Oh viaje difícil, oh labor improbus, oh experiencia límite de aquel que ha cruzado ya el límite. Y así, hasta llegar a la muerte de verdad, como perfecta experiencia límite. Y, siendo Jesucristo, o tal vez sólo un loco como en Ordet, de Theodor Dreyer, resucitar y ser un resucitado, y volver de la nada sin nada de abrigo.

       Ah, el hombre al que nadie quiere, ah, el hombre sin nadie, el borracho en el límite del abismo. Ah, el hombre enemigo del hombre, el hombre que ya no es hombre, sino una equis en la ecuación. Ah, el temor más horrible, más horrible que un ángel es ser un hombre, alguien machacado por la vida, destruido por la letra: hubo aquí alguien que existió y se llamó "Panero".

     Ahora bien, en el tribunal o en la cárcel se puede interponer una suplica, apelar, no así en lo que Foucault llamara el Estado del no derecho, del no ciudadano, del no-hombre o peor, medio hombre: "No hay derecho", como reza un adagio popular, no hay derecho por cuanto no hay humanidad: no hay más que unos hombres reducidos al estado de bestias, en el confín de lo humano, en el límite de lo escrito: y es así que el alcohol, o como aquí lo llaman el alpiste de los pajaritos, es tan obsesivo en los manicomios, porque somos una suerte de medio hombres, un alcohol sobredeterminado, porque en él influye, lo mismo que en el sueño, la desesperación.
      La única revolución posible es la de la locura, si es verdad que, como dijera Rimbaud, hay que cambiar la vida, il faut changer la vie: hay que hacer salir a los muertos de los sepulcros: o, parafraseando a Spinoza, nadie sabe lo que puede la locura. (Spinoza: "Nadie sabe lo que puede el cuerpo")

       Yo soy sólo entre colillas, soy la ceniza del poema en el que no creo, soy la ceniza del verso y del poema, soy el que vive sin tener ya sentido, "celui qui vivrá n'ayant aucun sens", como dice una profecía de Nostradamus, un labio: soy la ceniza del quise ser apagado como una colilla sobre el cenicero, como dije en una entrevista que concedieran al hombre que ya no es Leopoldo María Panero.

        Y es así como firmo mis artículos, pero ya no creo en mí, como si debiera detestarme y ser sólo luz, la luz que nunca sufre, como decía Pedro Salinas. Y tanta cita para enmascarar un hombre que ya no es, que firma artículos con mi saliva, que se devana en el verso muerto, que ya no quiere ser otra vez, como con Francisco, el chulo del señorito, cuya carne comí el otro día; porque eras suave como el peligro, como el peligro de vivir de nuevo.

       Ni una suave emoción aflora en mi rostro, y mis gestos son matemáticos, me comporto como una máquina, como un hombre sin rostro, lamido suavemente por la luna del espejo, por el hombre que es probable que exista, probabilidad de Luis Rosales, probabilidad de los muertos, luna del espejo.

        Y así pasan los días engañando a la nada, engañando al hombre que no existe, y que camina sin piedad sobre la página, mientras arde el mar, y la niebla oculta mi sufrir, poemas del ingeniero, ceniza del sapo, bronce del cadáver.

     Luna rota en el cenicero, mi único ser, mi único espejo, verso rimando el horror de la vida. Un paquete de Camel frente al espejo, mi rostro en un paquete de Camel, oh Vulcano, oh Juliano el Apóstata (I), oh nada del ser que al ser invita, oh Gorgias el sofista, que olvidó el grito de las gaviotas, oh ángel carroñero, espejo único del cadáver, del cadáver sonrosado del idiota. Oh castillo del ser, cadáver que se inclina para mirarme, bajo el ser de la nada, bajo el gusano apolíneo, bajo el rostro del Anticristo: éstas son las últimas palabras de Dutch Shoultz.

   Tengo miedo de mí mismo, soy algo parecido a un verso de mi padre, ah terror del poema, terror del instante en que ya nada queda por escribir, y una mano sale de la tumba, señalando el camino, señalando el camino a nadie, ah boca del poema, humedad del verso, señor de la nada y de las formas, señor tenebroso del dolor.

viernes, 19 de abril de 2013

Tebas


Me llamo Tebas
en mi descansan
las ruinas de
lo que pudo haber  sido,
de lo que fue

¿Qué me pasará
ahora que se ha
develado
el enigma?

La esfinge vive
sin enigmas
La plaga no azota

Me tocó el lugar
de quien descifra
Años intentándolo


Me aterraba pensar futuros
de alfileres y
ojos lacerados
de tanta verdad





sábado, 13 de abril de 2013

Si ¿Estás ahí ? (Parte 2)


¿En las verdes raíces
de tu mirada
se encuentra el misterio
de lo que podría haber sido?


Me  desperté
abrigada en
 tu nombre


¿Dónde estás?
¿Por qué venís
a esta cita
que no acordamos?

Es de madrugada

Los perros
ladran
La ciudad duerme


Ya nadie se pregunta
Sueño
Bebimos de más
Precipitado de vos

Tus raíces
envuelven el día
No hay guiño
que desemascare

Hoy estuve
con vos.















domingo, 31 de marzo de 2013

Podrías haber sido
El árbol
donde ir
un domingo

Epifanías del tango

A mi amiga Cecilia


Hay que ser realmente idiota{…}En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo{…}.por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo..
J. Cortázar- Hay que ser realmente idiota

Una idiota más
Imbécile musical
Si, así
Poco importa

Una imbécile musical escondida
En una nena que baila un tango
Y esa negrura bandoneón
La lleva a un universo liminar
Plagado de pequeños oxímoron
Donde la tristeza es alegría
Muerte renacer y
Así

Epifanías

La nena que fui
Con su negrura
Bandoneón
Baila un tango
Con su hijo


Y ese fueye
Faisán de la noche
Embrujo del tiempo
Resopla vientos
Atemporales

Esa nena escucha
Un tango
En esta mujer
Y Baila

Anoche bailamos
Un tango
O eso creí
Éramos 30
Eso parecía

Estábamos sentados
Y Bailábamos
Y la sala era una multitud
Cada uno con sus pequeños
Yoes

En un mar salado
Bailábamos
Como idiotas
Porque para bailar
Sentados
Hay que ser realmente
Idiotas

sábado, 16 de marzo de 2013

Las alas

Ya no hay lugar
para tus alitas rotas
Enhebrada ando
a este retoño
del amor que dimos

Que es causa
alegría y vida

No hay nido
Para albergarlas

Errante andarán
y anidarán
Ahi donde
no estaré

Donde elijo
no estar

Entenderás
que te abandono
Que no se abandona
un herido

Pero tampoco
Te quiero elegir
Por esas alitas rotas
Que tanto amé

Porque no quiero
Porque no puedo
Con las alitas rotas

Porque soy
Veneno y
Antidoto
Para vos

Paradoja
que te toca
descubrir

Ahora me voy
Perdida en
Los médanos
De la memoria

Aturdida
De encontrarme
Infructuosamente
Reparando



Ana









domingo, 10 de marzo de 2013

El tapado de tu abuelo


Caen tantas lágrimas
como recuerdos

Esta lluvia íntima
interna
No cesa


Y todo
porque vi
un tapado

Y dentro de
sus agujeros
Nos encontré

Felices



Ana

sábado, 2 de marzo de 2013

Hades, mi ciudad

Se comenta que
cada tanto se reúnen
los Heracles que
nos habitan
y recorren ciudades.


Entretanto se gastan
los años
Pasan y yo miro
y no paro de mirar
la vida como un film

Conspiran los cancerberos
Presienten la estocada de
los Heracales

Desperté me miré
al espejo
El temblor
La frialdad

Ahí estoy
Con mis tres cabezas
Y mi cola serpentina

Tocan a mi
puerta





Ana


lunes, 4 de febrero de 2013

Rosario

Caminarte duele, sabés
Por momentos amo tocarte
besarte en tus mañanas
de barquitos en sol

Me anudo a tu hechizo
y camino en tu aire
Que intuyo habitado
por  agujeros trípticos

Y me encuentro caminando
un olor imagen sonido
que me lleva a una foto familiar
Rosario 1976


Dina, Juana, Marica, Orfilia,Olga
Carlos, Martha,Ofelia, Darío, Daniela
Cristian, Mariano, Silvina, Analía

En este escenario
detrasito
en rojas palabras:
Montoneros Vive!

Encadenada a las porosidades
de un tiempo
que viví
me siento a llorar


Me eyecta el tiempo al
presente colgado de trámites
en Anses

Y con lágrimas en
los ojos me pregunto
por esas manos que escribieron
esa palabra

Quiero mirar
esa mano la vida que
pulsionó ese trazo
Y espero nuevamente

Que el tiempo y
su historia
me amore en
un eterno abrazo

Y me aliviane
caminarte