Simplemente Saer

Simplemente Saer

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Paul Celan

Tienes que desmezclar, desmezclar.
Hacer lo máximo
externo, lo máximo

íntimo. Tienes
que decidirte, por
amor.

Lejos, donde no estás, allí
estás tú, todavía, ve por él
por el camino del corazón.

Ve, ve. Recorre
lo más efímero en ti, lo
letal, duradero.

Abiertas, por
cuernos de alma atravesadas

están las horas, las bocas-: puede,
del espacio, venir
algo perdido, algo pequeño-
eterno, que
se detiene como
concha, como ojo, como dolor
de ambos que habla por sí mismo
.
Extraído de Poemas Póstumos. Del Período de la Rosa de nadie. Editorial Trotta.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Algunos extractos del cuento Sombras sobre un vidrio esmerilado de Juan José Saer


"El recuerdo es una parte muy chiquitita de cada ahora  y el resto del  ahora  no hace más que aparecer, y eso muy pocas veces, y de un modo muy fugaz, como recuerdo". 

"Con el tiempo, si es que estoy viva, tomaré el color de la esterilla del sillón, me iré volviendo amarillenta y lustrosa, pulida por el tiempo. En eso fundo su sencillez. En que solamente pule y simplifica y preserva lo inalterable, reduciendo todo a simplicidad. Me dicen que destruye, pero yo no lo creo. Lo único que hace es simplificar. Lo que es frágil y pura carne que se vuelve polvo desaparece, pero lo que tiene un núcleo sólido de piedra o hueso, eso se vuelve suave y límpido con el tiempo y permanece".

"Todo es terriblemente literario". ("en el reflejo oscuro").

"No podemos juzgar nuestros actos más que en relación con lo que hemos esperado de la vida y lo que ella nos ha dado"

"Veo una sombra sobre un vidrio. Veo algo que amé hecho sombra y proyectado sobre la transparencia del deseo como sobre un cristal esmerilado. En confusión, súbitamente, apenas, vi la explosión de un cuerpo y de su sombra. Ahora el silencio teje cantilenas que duran más que el cuerpo y que la sombra. Ah si un cuerpo nos diese, aunque no dure" "cualquier señal oscura de sentido. Si podían oírse, entonces, me volvía y caminaba sin ninguna dirección, cuadras y cuadras, hasta la madrugada". 

"Porque así como cuando lloramos hacemos de nuestro dolor que no es físico, algo físico, y lo convertimos en pasado cuando dejamos de llorar, del mismo modo nuestras cicatrices nos tienen continuamente al tanto de lo que hemos sufrido. Pero no como recuerdo, sino más bien como signo".
"Sé que lo que mamá quiso decirme antes de morir era que odiaba la vida. Odiamos la vida porque no puede vivirse. Y queremos vivir porque sabemos que vamos a morir. Pero lo que tiene un núcleo sólido —piedra, o hueso, algo compacto y tejido apretadamente, que pueda pulirse y modificarse con un ritmo diferente al ritmo de lo que pertenece a la muerte— no puede morir. La voz que escuchamos sonar desde dentro es incomprensible, pero es la única voz, y no hay más que eso, excepción hecha de las caras vagamente conocidas, y de los soles y de los planetas. Me parece muy justo que mamá odiara la vida. Pero pienso que si quiso decírmelo antes de morirse no estaba tratando de hacerme una advertencia sino de pedirme una refutación".
 

viernes, 11 de noviembre de 2011

El pino (Beatriz Vignoli)

Apagué los motores
y anduve a la deriva
¿cuántos años anduve
a la deriva, el motor apagado, ni
impulso ni gobierno, sin dirección?
Me recuerdo leyendo neones
a la vera de avenidas
desiertas. ¿Cómo pudo
nevarme encima todo este cansancio?
¿Cómo pudo acumularse, quedar ahí toda la vida?
Sacudo la cabeza como un pino. La nieve
no se va.

Huellas de lecturas: una experiencia amorosa -

Retomo esto que plantea Larrosa en relación a la lectura y me detengo allí en esa intimidad entre texto y lector pero sobretodo, en esa indiferenciación entre uno y lo que lee y particularmente en esto de que no hay defensa en relación al encuentro. Esto me hizo de alguna manera ligar la experiencia de la lectura con la experiencia amorosa, en el carácter de lo inesperado del encuentro, en este quedarse sin defensa y a partir de allí en una suerte de asociación libre pensé en Rayuela de Cortázar cuando dice en relación al amor:Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio… Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto". Como tampoco elegí estar días y días con esta frase con que empieza Agua Viva: “Es con alegría tan profunda. Es un tal aleluya. Aleluya, grito yo, aleluya que se funde con el más oscuro aullido humano de dolor por la separación pero es grito de felicidad diabólica….Continúo con la capacidad del raciocinio –he estudiado matemática, que es la locura del raciocinio- pero ahora quiero alimentarme directamente de la placenta. Tengo un poco de miedo: miedo todavía de entregarme pues el próximo instante es lo desconocido. ¿El próximo instante es hecho por mí? Lo hacemos juntos con la respiración.Yo con una desenvoltura de torero de arena[1].
Continúa Larrosa y dice a propósito de la lectura “Te vas dejando habitar por ello. Le das un espacio entre tus palabras, tus ideas, tus sentimientos. Lo haces parte de ti. Te vas dejando transformar por ello. Lectura que se hace escritura y escritura que se hace lectura. Impulsándose la una a la otra. Inquietándose la una a la otra. Confundiéndose la una en la otra. Interminablemente”. Allí reside el carácter experiencial, en ese encuentro singular de carácter epifánico, de más está decir que no toda lectura implica una experiencia de lectura.
Literatrofia "huellas de la lectura" probablemente sea para mi una forma de hacer con estas experiencias de lecturas. "Cada uno crea de las astillas que recibe la lengua a su manera con las reglas de su pasión y de eso ni Inmanuel Kant estaba exento" Juan José Saer. El arte de Narrar

Escrito en el blog Literatrofia año 2010-

Sobre Clarice Lispector

Agua Viva
Parte I
Resumir este texto de Lispector deja en principio al lector en contacto con lo inasible, eso que se escabulle, se resiste al sentido desde la pretensión de estructurar su abordaje a través de tópicos literarios tales como resumen, argumento, circunscribirlo a un género narrativo.
Agua viva implica: sumergirse en los meandros del lenguaje, en sus vericuetos, curvas, inflexiones, en sus bordes, asistiendo a la experiencia de perderse en la lectura misma; transitar esa intimidad con el texto que Jorge Larrosa nomina experiencias de lectura. Escritura la de Lispector en Agua Viva que produce acontecimentalmente una afánisis del sujeto lector, sumiéndolo en una alienación que experimenta un giro dialéctico en que apela e interpela al mismo. En relación a lo mencionado anteriormente nos dice Jorge Larrosa “a veces tienes la impresión de leer palabras de nadie, tan de nadie que podrían ser tuyas, de cualquiera. Se da entonces una especie de intimidad entre tú y lo que has leído: no hay distancia, tampoco defensa. No hay exterior ni interior. No hay diferencia entre tú y lo que lees. Dura sólo un instante. Súbitamente se da una especie de orden, una especie de claridad. Es un instante callado y gozoso”[1]
Su condición de inasible no implica que no podamos bordearlo, tomar el agua con las manos, la alternativa que se impone entonces es recorrer el lenguaje asistiendo a sus diferentes propuestas y movimientos. Un tono existencialista lo recorre en pausados virajes. En la próxima entrada intentaremos desmontar la lógica del instante que iniciáticamente propone el texto.

Escrito en el blog Literatrofia año 2011-

Clarice Lispector


Esa imagen de mi entre comillas me satisafacía, y no sólo superficialmente. Yo era esa imagen de lo que no era y esa imagen de no ser me colmaba toda: uno de los modos más intensos es ser negativamente. Como no sabía lo que era, entonces "no ser" era mi mayor aproximación a la verdad: por lo menos tenía el lado opuesto: por lo menos tenía el "no", tenía mi opuesto.No sabía cuál era mi bien, entonces vivía con algún prefervor lo que era mi "mal"

Nacimientos

"Se me ocurre de repente que no es necesario un orden para vivir. No hay patrón a seguir y no hay patrón propio: nazco"(1)

"Voy a volver a lo desconocido de mi misma y cuando nazca hablaré de "él" o "ella". Mientras tanto lo que me sustenta es un "aquello" que es un "it". Crear de sí mismo un ser es muy grave. Estoy creándome. Y andar en la oscuridad completa en busca de nosotros mismos es lo que hacemos. Duele. Pero es dolor de parto: nace una cosa que es. Se es.Es duro como una piedra seca. Pero el núcleo es it blando y vivo, perecedero, períclito.Vida de materia elemental."(2)


"No se sabe nunca cuándo se nace: el parto es una simple convención. Muchos mueren sin haber nacido; otros nacen apenas, otros mal, otros como abortados. Algunos, por nacimientos sucesivos, van pasando de vida en vida, y si la muerte no viniese a interrumpirlos, serían capaces de agotar el ramillete de mundos posibles a fuerza de nacer una y otra vez, como si poseyesen una reserva inagotable de inocencia y de abandono"(3)



La terrible sinceridad. Roberto Arlt

Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.

Sobre Un cuento de Roberto Arlt


Comienzo a leer los Cuentos Completos de Arlt, habiendo leído hace muchos años ya, Las Aguafuertes Porteñas, el Juguete rabioso y algún que otro cuento. Si tuviera que resumir que pulsiona el acto de seguir leyéndolo, diría que son sus personajes, la complejidad que revisten, sus estrecheces y miserias que conforman también la condición humana. No hay intento de velamiento de ello, al contrario, una exaltación de los mismos, una suerte de interpelación a los argumentos tranquilizadores narcisistas y moralizantes. Personajes recorridos por una meta/conciencia del lodo del que venimos y vivimos y vamos, lejos de ser héroes consistentes los corroe las inconsistencias, las permanentes elecciones a condiciones miserables, la ironía y permanente subversión a los mandatos sociales epocales convirtiéndose así en anti héroes que denuncian el orden burgués, las incongruencias y vacíos de lo instituido. Todo ello a partir de la actitud introspectiva que los mismos asumen, desde lugares incorrectos para una razón burguesa y el establishment.

Uno de los cuentos que me ha resultado interesante es El Escritor fracasado de su libro El Jorobadito, libro que al igual que sus primeras Aguafuertes se publican en 1930 aproximadamente. Me entero que este cuento se publicó en el suplemento literario del Diario La Nación bajo el nombre de El hombre fracasado.

Comienza el cuento diciendo “Nadie se imagina el drama escondido bajo las líneas de mi rostro sereno, pero yo también tuve veinte años, y la sonrisa del hombre sumergido en la perspectiva de un triunfo próximo. Sensación de tocar el cielo con la punta de los dedos, de espiar desde una altura celeste y perfumada, el perezoso paso de los mortales en una llanura de ceniza. Me acuerdo (…) Después del éxito estrepitoso, mi entusiasmo decayó verticalmente”*2 Esto es un indicador que el protagonista ya no está recorrido por la sensación de tocar el cielo con la punta de los dedos, sino tomado por la cabal sensación de lo perdido, del vacío, de la caída. Inmediatamente asocio esta idea, sin esfuerzo alguno con un cuento de Julio Cortázar: Me caigo y me levanto, en el que creí encontrar cierta similitud en cuanto a esta sensación de caída, “hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña, al terminar su obra maestra, al afeitarse sin un solo tajito, no toda recaída va de arriba abajo porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa cuando ya no se sabe donde se está” (…)“pero… toda recaída es una desalteración una vuelta al barro de la culpa”. Siempre me interesó este caer cuando se llega a lo que se desea, y Cortazar dice “al barro de la culpa”, De qué culpa? Podríamos decir de la culpa de existir, la culpa que genera la existencia .No se si esto le sucede a este personaje la idea no es psicologizar al personaje sino captar el enclave evanescente que lo sostiene en una permanente fuga de si mismo.

Se ve un tono de permanente tensión que recorre el cuento reflejado en esta dualidad de hombre / escritor, recordemos como dato no menor que la publicación del cuento en el Diario se hace bajo el nombre de El hombre fracasado y luego en libro El jorobadito como El escritor fracasado.

En este cuento el protagonista que asume la primera persona del singular y en una suerte de monólogo interior, da cuenta de la lucha de un hombre/escritor por intentar, por darle sentido a la vida a través de la literatura, y da cuenta de lo infructuoso de dicha tarea. Se me ocurre pensar que su lucha reside en librar la búsqueda del estilo propio, de una existencia auténtica frente a la existencia inauténtica que podemos pensarla en los términos de lo que está dado, de lo que ya fue pensado, en clave heideggeriana. Pareciera por momentos que este intento infructuoso a partir de la literatura y de una gran obra de acotar algo del orden del sufrimiento del saber que somos seres destinados a morir, de dar un sentido de autencidad a su propia existencia, se evidencia en el último párrafo del cuento en que a modo de punto de capitoné da sentido a lo que venía diciendo: “¿Para qué afanarse en estériles luchas, si al final del camino se encuentra como todo premio un sepulcro profundo y una nada infinita? Y yo sé que tengo razón”*3

Este párrafo, con el que termina el cuento nos da la clave de aquello que de alguna manera sostiene en esa permanente tensión al protagonista. Creo que expresa algo más profundo que este temor universal del escritor de no poder decir nada más, de la página en blanco. Estos intentos denodados en dar sentido al vacío y a la nada que lo toma enteramente, que resulta de estar ahí arrojado en un mundo real, del cual dice: "Estábamos viviendo en el Siglo de la máquina. La máquina había encadenado al hombre en su funcionamiento imperioso. Todo lo que se apartaba de la maquina era superfluo. ¿Qué podía significar una poesía junto a un motor en marcha o a una usina en plena producción?¿Aliviaba un poema el aniquilamiento moral y físico de millares y millares de proletarios uncidos en la esclavitud del salario?"*4

Arlt, escritor se filtra en el este personaje para arremeter contra el escenario literario artístico de la época, se traduce en los permanentes virajes, en los que asume posiciones que constituyen corrosivas críticas a escritores (estilos) y al mundo literario / intelectual de su época, al cual hace aparecer como un entorno adulante, poblado de seres obsecuentes y pusilánimes. A propósito de los críticos literarios, lugar que el protagonista transita, dice:“¡Qué no habré dicho en nombre de la literatura! Me convertí en una especie de alcahuete de la república de las letras, para sancionar los despropósitos de mis exigencias y las del grupo al cual pertenecía, empleé palabras difíciles e inventé teorías literarias”*5

Repasemos algunos de estos cambios de posicionamientos:

1*Escribe el decálogo de la no acción: “¿Qué escrúpulos negativos podía impedirme escribir un libro negativo, fabricar algo así como un Eclesiastés para intelectuales sietemesinos demostrándoles con habilidad cuan engañosos resultaban los esfuerzos estériles?”*6
2*Luego vino la Tesis de la exigencia, en la cual se intentaba autoconvencer de que su dificultad en encontrar placer en el escribir residía en una suerte de exigencia y es allí cuando decide emprender lo que llamó la Estética del exigente. Refiere: “La tesis prosperó se convirtió en cátedra. Muchos cretinos comenzaron a respetar mi posición espiritual, incluso muchas personas que no simpatizaban conmigo…”*7
3*Su acercamiento al Proletariado, al mundo del hampa , a hombres que en otro momento despreciaba hondamente fracasados y solidarios que se reunían a tomar cerveza con cocaína
4* Hastiado de la sensación de vacío y soledad al asumir esas formas, comienza a forjar la identidad del Indiferente, “Mi elegancia consistía en no enterarme de nada”*8

En la última página del cuento el personaje pareciera que asume una suerte de reconciliación con esos personajes a los que se acercó, denunciando su propio vacío, asumiendo una dualidad que evidencia que ha devorado esas identidades que y asumió los caracteres propios y despreciables de aquellos. Dicho pasaje no ha resultado indemne a las transformaciones que fue asumiendo. “Quiero desnudarme por completo. Me siento dichoso de ser así, estéril, medido, seco, amable. Tengo el orgullo de pensar que en mi personalidad se puede estrellar el infinito, sin dejar fijada ni una sola de sus partículas de inmensidad(…) Tanto es así que he reemplazado mi indiferencia de no enterarme de nada por aquella indiferencia un poquito más sutil, política e irónica de elogiarlo todo. Lo bueno y lo malo”*9
Impresiona la tonalidad del monólogo final, casi como una confesión, en la que finalmente parece asimilarse al mundo de la existencia inauténtica y sus habladurías: “¿Para qué afanarse en estériles luchas, si al final del camino se encuentra como todo premio un sepulcro profundo y una nada infinita? Y yo sé que tengo razón”*10. ¿Es que el objeto amado/odiado representado aquí por esos personajes que asume, han caído sobre su yo? Y eso que dice de si mismo,¿ lo está diciendo de otros?







*1Del libro El Jorobadito. Cuentos Completos. Editorial Losada. 2008
*2Pág. 37.El escritor fracasado. Cuentos Completos de Roberto Arlt. Editorial Losada. 2008
*3Idem, Pág.63
*4Idem, Pág.59
*5Idem, Pág.55
*6Idem, Pág.44
*7Idem, Pág.47
*8Idem, Pág.59
*9Idem, Pág.63
*10Idem,Pág.63
*11Referencia S. Freud.Duelo y Melancolía(1915)Obras Completas. Tomo XIV.Editorial Amorrortu



Pedro Lemebel

El caracter epifánico con el que se presentó ante nosotros Lemebel se inscribe en esos actos del orden de lo acontecimental que uno atesora, porque no siempre ocurre. No llegó a nosotros por recomendación, por leerlo en algún espacio literario en sus más diversas versiones(blog, diarios,revista,etc). Allí Lemebel, en un kiosco de revistas de la ciudad porteña de Buenos Aires.

Lemebel, escritor nacido en Chile aproximadamente en los años 50. El libro "Loco afán" está habitado por una serie de escritos que recorren a partir de diversos estilos el tratamiento que le ha dado a la diferencia la sociedad chilena del siglo xx. Diferencia que toma formas en personajes homosexuales, travestis como así también el Sida. De alguna manera Lemebel expresa que la diferencia nos constituye y singulariza y denuncia el carácter de injusticia y dolor que comportó la construcción socio-cultural de la misma.

Adentrarnos en la escritos de Lemebel fue descubrir una escritura valiente, provocadora,original en sus formas de decir. Me debo y les debo para una próxima algún comentario sobre Lemebel y su escritura.

Elegí para este blog un texto(extractos) que evidencia su actitud provocadora e irónica y de profundo compromiso con su/ nuestro tiempo. Se lo dedico a Martín que está presente en la patria de mis recuerdos.

Aquí van unos extractos de un texto de Pedro Lemebel Del libro Loco Afán.Este texto constituyó una intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986,en Santiago de Chile

MANIFIESTO
(Hablo por mi diferencia)

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en un tren de ninguna parte
Como en el barco del General Ibañez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
.................................................
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
.............................................
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homesexualice la vida?
...................................................

Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
...................................................

Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
...................................................

Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
Mi hombría es aceptarme diferente
...................................................

A usted le doy este mensaje
Y no es por mi
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alita rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les de un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.

Por qué...? Juan L Ortiz



Por qué la elegía
es hoy
un verde de 1º de septiembre
que casi no se ve?


Por qué en la nada de la luz
amarilla
una melancolía, o qué?
que no se sabe si se va
o espera?

Por qué el abismo llama a sí,
si algo que es un espíritu de hojillas
quiere dar alas al abismo?

Oh tarde,
tarde que eres y no eres,
en qué límite de cristal?:

me lo dirás tú o me lo dirá
ese pajarillo de allá,
de qué allá?
que extrañamente sobrevive,
oh, dulce, extrañamente,
al oro del silencio?

Las cartas de amor

"Y lo mejor que hay en este curioso impulso que se llama amor, es la carta, es la letra que puede tomar formas extrañas" Jacques Lacan (Seminario XIX: El saber del psicoanalista)

La idea radicaba en principio, en extractar cartas de amor de poetas, artistas, filósofos como así también escribir ciertas consideraciones sobre las mismas. Inicialmente me atrajo el estilo poético de la escritura misma , luego los personajes, y luego el amor.

Lo que horada todas las cartas que he leído hasta ahora es una especie de falta de adecuación, de incomprensión fundamental entre quien escribe la carta y el destinatario, hay en ellas siempre una desigualdad, un tono de permanente tensión. Una desigualdad contenida en la forma amorosa, que encuentra diferentes matices, variados tonos de expresión, evidenciando una inadecuación radical. Inadecuación iniciática que interpela la idea platónica del amor.

Sartre hizo una lectura del amor en su obra "El Ser y la Nada", en la cual podemos reconocer alli las huellas de la lectura del maestro de Jena, Hegel, y asumir la intertextualidad de la dialéctica del Amo y el Esclavo planteada en la "Fenomenología del Espíritu". Entendiendo la intertextualidad como la plantea Julia Kristeva en tanto "Todo texto es la absorción o transformación de otro texto."

Plantea Nicola Abbagnano “El supuesto del análisis sartreano es considerar al A. como tentativa, o mejor dicho, como proyecto de realizar la unidad o la asimilación entre el yo y el otro...El A. es fundamentalmente un querer ser amado... La voluntad de ser amado es así la voluntad de valer para el otro como el infinito mismo...Es necesario que el otro sea libre para quererme amar y para ver el infinito en mí...El A. del que habla Sartre es el proyecto de la fusión absoluta entre dos infinitos, y dos infinitos no pueden más que excluírse y contradecirse"(1).

Aqui podemos desentrañar el origen mismo de la relación con el partenaire, el origen que causa es esquivo, una vez que se produce este primer señuelo, esa mascarada, nos la vemos con este primer momento de la afirmación: uno de los partenaires desea que el otro lo reconozca y se le someta, desea el deseo de reconocimiento del otro, y el otro patenaire también. Conciencias enfrentadas.

¿Cómo se resuelve esta aparente contradicción?


Dejamos aquí estas breves consideraciones y transribimos un extracto de una carta de amor, de Gustave Flaubert a su amante Luisa Colet:

"Nuestra última entrevista no me dejó ni irritación, ni cólera. Pude sentirme herido, pero en cuanto a guardarte rencor por ello, jamás, no, nunca abrigaré contra ti el menor mal sentimiento. Sería algo infame, pobre corazón.
Lo que ella me contristó profundamente, me humilló si quieres, es más bien la palabra, fue ver como nunca la incompatibilidad de nuestros caracteres. No son las grandes desgracias las que hacen la desgracia; ni las grandes felicidades las que hacen la felicidad, sino el tejido fino e imperceptible de mil circunstancias comunes, de mil detalles invariables que constituyen una vida entera de calma radiante o de agitación infernal. Cotiadianamente, de nada sirven las grandes virtudes ni las bellas abnegaciones; el carácter lo es todo. El tuyo es irritable por sus saltos y sobresaltos. Tienes el corazón tierno y la cabeza demasiado dura.
......................................................................................................
Quieres saber si tu imagen ocupa a menudo mi pensamiento. Sí, lo ocupa muy a menudo; pero; ¡qué imagen!, entristecida, llorosa, desolada, como una aparición que me persigue con su tristeza.
......................................................................................................
¿Cuándo nos veremos? No lo sé. Vale más para ti no verme. ¿No estás acaso aburrida de vivir y de sentir?
Adiós. Te beso" (2).





La biblioteca y sus órdenes. Este texto fue escrito en el año 2009.

El año que pasó y casi en el entrante mi compañero y yo elegimos a Juanele para que viniera a nuestra biblioteca: las Obras Completas de Juan L.Ortiz.
Le busqué algún lugar en la misma que se sintiera al abrigo, como una suerte de cercanía afectiva con otros autores. Al que me lee quizá le parezca un rasgo loco, no se por qué tengo ese rasgo causal en el orden de la biblioteca, me pasa con algunos poetas. Eso no me pasa por ejemplo con lo que es filosofía o terrenos más ligados a la antropología o al psicoanálisis, aunque para ser exactos algo de esto también la impregna, Deleuze al lado de Guattari, Foucault por ahi cerca, y asi...pero más desinvestido de esta preocupación. Pero con los poetas me pasa otra cosa, por ejemplo: Faulkner está lado de Joyce, al lado de Faulkner Saer, y también Onetti con su Santa María disputó en algún momento su cercanía más próxima a Yoknapatawpha, ahora está al lado de Saer con el Litoral colgando de sus letras. Y cerca a Saer Di Benedetto, a quien éste admiraba, y llega Borges cerca de Bolaño y Pauls, luego viene casi de manera inexplicable, acá no opera este rasgo, Paco Urondo, Gelman, Bayer, y Walsh. Eso si, Cortázar tiene un lugar aparte, no sé si dicho lugar obedece a que le di un lugar especial en correlato al que tuvo en mi historia, o porque he percibido ciertos enfrentamientos hacia él, y preferí darle un espacio Otro. Lo que es literatura inglesa que no es mucha y norteamericana y francesa, que tampoco es mucha, tiene otro lugar, quizá podría haber ubicado a Alain Robbe-Grillet cerca de Saer, pero no sé si hubieran disfrutado ellos de tomarse unos vinos a la orilla del Río, o por ahí.
Y todo esto venía porque quería de alguna manera referenciar donde estaba Juanele en la bilbioteca, y de su bienvenida como así también de alguna manera intentar inscribir lo que pulsiona el hecho de colgarlo en el blog. Y como dice Malte Laurids Brigge en sus cuadernos:
"Estoy sentado, leyendo a un poeta. Hay muchas personas en la sala, pero no se las oye. Están en sus libros. A veces se mueven entre las hojas, como hombres que duermen y se dan vuelta entre dos sueños. ... !Qué bueno es esto! Estoy sentado y tengo un poeta. Qué suerte! Quizá sean trescientos los que están en esta sala leyendo, pero es imposible que cada uno tenga un poeta.(Sabe Dios que será lo que leen!) .. En cambio que suerte la mía: yo, quizá el más miserable de estos lectores, yo, un extranjero, tengo un poeta. Aunque sea pobre. Aunque mi chaqueta, que llevo a diario, comience a estropearse por algunos sitios, aunque a mis zapatos se les pueda hacer este o aquel reproche".